—Suzy Subways
Cuando el estigma es asociado al VIH, la vulnerabilidad de los pueblos al virus es discutido en términos de elecciones de conducta individual y se culpa a una comunidad con tasas desproporcionadamente altas de VIH por sus supuestos errores. La injusticia que mueve al VIH es disimulada. Pero cuando retiramos el estigma y vemos a la historia, vemos que la homofobia da forma a la epidemia entre los hombres gay hasta un grado devastador y que el sexismo hace vulnerables a las mujeres. En las comunidades nativas estadounidenses, la homofobia y el sexismo también mueven la epidemia, pero en formas que se encuentran profundamente arraigados en el racismo, el colonialismo y el genocidio.
"Cuando se llevan a cabo investigaciones entre estadounidenses nativos, el despojo debe ser considerado como una causa subyacente de muchas de las disparidades de salud existentes, incluyendo las que resultan en el VIH/SIDA," acorde con un el informe de investigación de 2007, de John Lowe para la revista
Journal of the Association of Nurses in AIDS Care [Revsita de la Asociación de Enfermeras en el Cuidado del SIDA] llamado "
The Need for Historically Grounded HIV/AIDS Prevention Research Among Native Americans" [La necesidad de la investigación con bases históricas para la prevención del VIH/SIDA entre los nativos estadounidenses]. Lowe continúa: "Las políticas implementadas por el gobierno de Estados Unidos que impusieron el despojo de las tierra de los indios nativos estadounidenses y la terminación o la asimilación de la cultura nativa estadounidense, han resultado en un trauma de proporciones catastróficas con resultados dañinos. Además de la enfermedad, estas incluyen la privación del derecho de voto; el exterminio de la tradición, el idioma y los derechos de tierra; acuerdos incumplidos; esterilización de mujeres; colocar niños en internados indios; y otras estrategias de colonización."
Lowe explica que muchas generaciones han resistido este trauma -y este tiene muchos síntomas-
Un Center for AIDS Prevention Studies fact sheet [Informe del Centro de Estudios para la Prevención del SIDA] asegura que el VIH en las comunidades nativas está relacionado con las tasas altas de pobreza, mala salud, violencia familiar, uso de drogas y de alcohol, que se encuentran entre los síntomas del trauma intergeneracional que discute Lowe. De acuerdo con el
National Native American AIDS Prevention Center [Centro Nacional Nativo Estadounidense de Prevención del SIDA], las tasas de VIH entre los indios estadounidenses y los nativos de Alaska se ubican en el tercer lugar después de los afro-estadounidenses y los latinos, y la expectativa de vida de los pueblos nativos, después de haber sido diagnosticados, es la más corta de cualquier origen étnico. Las altas tasas de encarcelamiento y el poco satisfactorio cuidado a la salud, contribuyen al problema. La cifra de personas nativas que viven con VIH en Estados Unidos es considerablemente sub-reportada por numerosas razones, incluyendo la clasificación errónea de los individuos como blancos o latinos.
En este número del
Proyecto Solidaridad, consideramos las maneras innovadoras que las comunidades nativas están organizando para curarse del trauma intergeneracional que ha aumentado su vulnerabilidad al VIH. El Boarding School Healing Project [Proyecto de Sanación del Internado] no solo documenta los abusos que los pueblos nativos experimentaron en las escuelas cristianas, patrocinadas por el gobierno, sino que también crean espacios para la sanación comunitaria y para la lucha por obtener compensaciones.
En Oaxaca, México, las
muxhes, cuyo sexo asignado en el momento del nacimiento era masculino y su expresión de género es femenino, celebran sus roles tradicionales en la cultura indígena y encabezan el activismo contra el SIDA en sus comunidades. En Oaxaca, los activistas por los derechos indígenas están desafiando la corrupción masiva del gobierno, misma que ha paralizado los servicios contra el SIDA en este lugar, y que ayudan a los agricultores a conservar su tierra de forma que no tengan que buscar empleo en Estados Unidos, donde el riesgo ante el VIH es mayor para ellos y para sus parejas cuando regresan a casa.